Veintidós de enero
2026
A mi paso,
el calor se hizo a un lado
Al rato vino y de un golpe de nocaut me tiró a
un túnel loco,
dónde los sueños eran tontos.
Para guardar las penas en un frasco de papel y tinta...
Veintidós de enero
2026
A mi paso,
el calor se hizo a un lado
Al rato vino y de un golpe de nocaut me tiró a
un túnel loco,
dónde los sueños eran tontos.
Tres de enero
2026
Buen día, pasaba por aquí y me acerqué a saludarte
Desearte un buen año de cosechas de besos y abrazos
Una buena vida...hasta dónde quieras...hasta dónde sea
Una buena birra
Una buena siesta
Una sonrisa.
Veinticinco de diciembre
2025
Hay canciones que nos recuerdan a aquellos que ya no están
Hay canciones que nos acerca a aquella persona que amamos
Hay canciones que nos dice "hace un tiempo que estoy viva"
Hay canciones que nos calma el alma y nos deja relajados
Hay canciones guías
Hay canciones que dicen ¡basta!
Hay canciones que nos hace volar más allá de nosotros
Hoy te quiero cantar...
Siete de diciembre
2025
¿Quien hubiera pensado que ese ojo era yo?
Ahora me he convertido en un ojo gigante,
que ve lo que puede.
Si me doy la vuelta, puedo ver lo que está a mi espalda.
Si me doy cuenta, puedo ver lo invisible.
Si quiero, puedo mas allá de mi delirio y la mansa paja del otro.
No es tan fácil ver la realidad.
No es tan fácil creer en lo que se ve.
No es tan fácil obviar lo que está a la vista.
¿O sí?
Quizás
Tal vez
Depende....
Hoy...treinta de noviembre
2025
Sinceramente
Hablar conmigo misma, me hace bien
Jugar con la fantasía y la realidad, también
Sinceramente
Te encuentro en mis realidades y mis fantasías
Juego contigo y hablo contigo
Sinceramente
Los problemas existen y no se van
La fantasía me salva muchas veces
Y yo estoy muy bien, pasado el momento.
Veinte de noviembre
2025
Afuera el calor aplasta voluntades y marca a fuego los corazones cansados
Adentro los pensamientos devoran las mentes aplastadas por el sol...
Diecisiete de noviembre
2025
Vuelve a mi mente una y otra vez ese momento en que mi ojo izquierdo, cegado por la luz intensa, podía sentir cada uno de los movimientos de la pinza que arrastraba una membrana que cubría como un velo mis ojos.
La sensación que me llenaba era la de sacudir toda esa tela de araña molesta sofocante.
Sin embargo, me contuve hasta que el dolor de barriga se acrecentó y se volvió gigante y fue en ese momento que todo terminó.
Luego me colocaron el cono de la vergüenza y me fui para mi casa, aliviada y con ganas de comer harina crocante y fresca.
Nada fue doloroso.
Si, estresante y loco.